El escritor Tomás González en Cátedra Bolaño
El martes 29 de noviembre el escritor colombiano Tomás González dictará la conferencia “La espinosa belleza del mundo” en Cátedra Bolaño. La presentación estará a cargo del escritor Alejandro Zambra. El lugar será el Auditorio de la facultad de Comunicación y Letras (Vergara 240, metro Los Héroes) a las 11:30 horas.
TOMÁS GONZÁLEZ
La carrera literaria del escritor Tomás González (Medellín, 1950) ha destacado en el ámbito narrativo. Sus publicaciones Primero estaba el mar (novela, 1983), Para antes del olvido (novela, 1987), El rey del Honka-Monka (cuentos, 1994), La historia de Horacio (novela, 1997), Los caballitos del diablo (novela, 2003) y La luz difícil (novela, 2011) posicionaron a este autor antioqueño dentro del marco de una escritura de inspiración abiertamente autobiográfica. Y es que González, a diferencia de muchos otros autores que reniegan de tal fuente de creación literaria, no tiene tapujos en afirmar que “los escritores deben ser, ante todo, observadores directos de la vida y, solo en segundo plano, gente que manufactura cultura. Las obras deben nacer del contacto directo del escritor con la realidad dura y no del contacto del escritor con los libros”. Tal es la “estética” que este autor busca entregar a sus alumnos de la Maestría de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia, donde ejerce como asesor de posibles futuros escritores.
Pero González también ha incursionado en la poesía con la publicación, en 1997, de Manglares, reeditado en 2006 y se diferencia de la primera por el hecho de incluir textos inexistentes en la versión original. Para este escritor colombiano la poesía parece ser una herramienta que le permite obtener un respiro, un necesario reposo a la hora de verse a sí mismo, con agobio quizás, dentro de una creación permanente ligada a un solo género. González en una entrevista realizada por Andrés Felipe Solano dice: “ya bastante me cuesta seguir a un personaje desde que se levanta. Tiene su encanto, pero eso de construir en el tiempo agota. Por eso estoy escribiendo poesía, así me es más fácil llegar al corazón de las cosas y hablar de asuntos más personales”.
Su novela de 1987, Para antes del olvido, fue galardonada con el V Premio Nacional de Novela Plaza & Janés. Cuenta, además, con traducciones al alemán de su obra. Dentro del circuito literario se ha ganado la fama de autor huraño y misterioso, pues su fuerte no habita en dialogar con la prensa. Vivió, además, cerca de veinte años en Estados Unidos, lugar al que llegó en 1983, luego de escribir –pero no publicar– Primero estaba el mar, novela cuyo eje es la muerte por asesinato del hermano del propio González. De ahí en más se estableció una relación hasta el día de hoy inquebrantable entre el colombiano, la transitoriedad de la vida y el paso del tiempo como una entidad permite alcanzar otro prisma de enunciación y valoración de lo acontecido. Tal vez a causa de esto último se deba su estilo narrativo sobrio, contenido, silencioso incluso.
La luz difícil, su última novela, publicada el presente año, cuenta la experiencia de David, un pintor de 78 años –ciego ya para pintar, pero que decide escribir– luego de enterarse de la muerte de Jacobo, su hijo mayor. David es el propio narrador de la historia, pero se sitúa a una distancia de alrededor de dieciocho años respecto de los acontecimientos. “Eso amortigua el dolor desgarrador que debió sentir cuando todo pasó”, comenta el propio autor. “La forma sutil de contarlo tiene que ver con esa distancia en el tiempo”, añade.
Pero es tal vez un poema, Zarzal, el que refleja mejor la poética que Tomás González ha acuñado entre letra y letra, firme, y que jamás ha abandonado: “De todo lo que fue la vida en esos días,/ de todo lo vivido en aquel valle/ al pie de las altas cordilleras/ sólo quedan las formas generales: lo demás/ lo doy por ido./ Seguramente allá están las montañas,/ el viento puntual/ y el mismo valle./ Pero todo lo que estaba allí y que era mío/ se ha deshecho, ha fluido,/ como nubes ha sido reemplazado/ y ya ni siquiera se puede decir que sea lejano./ Por eso hoy,/ si el invierno llega otra vez con nieves/ ciegas, si he bebido, si por algún motivo/ me encuentro ensombrecido/ llego a sentir que nunca estuve allí, que nada vi,/ que las garzas, el Cauca y las acacias/ no salieron nunca del pantano”.









