Tahir Shah en Casablanca, Marruecos.
Video en el que el escritor Tahir Shah nos lleva a las profundidades de Casablanca, Marruecos, la ciudad donde vive desde que dejó Londres.
My City: author Tahir Shah’s guide to Casablanca
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Fernando Ampuero: Decálogos para asesinar al monstruo
Los escritores enfrentamos siempre a un monstruo que llevamos dentro, ese monstruo que, las más de las veces, nos revela lo que debemos hacer: escribir y representar la vida desde la atalaya que mejor nos parezca; escribir y conectarnos con nuestro abismo personal, o con el abismo del otro. O bien: escribir para comprendernos; escribir para indignarnos; escribir para embelesarnos. Hay muchas formas de matar al monstruo, pero todas, mal que bien, requieren de una voluntad y de una cierta locura organizada.
Fernando Ampuero.
El miércoles 7 de septiembre el escritor peruano Fernando Ampuero dictó la conferencia “El proceso creativo y los decálogos literarios” en Cátedra Bolaño. La presentación estuvo a cargo del escritor Jaime Collyer.
¿Por qué escriben los escritores y cómo lo hacen? Estas son, según Ampuero, dos preguntas fundamentales que los escritores con frecuencia se hacen a sí mismos. Son, además, las dos preguntas más típicas realizadas en las entrevistas a lo escritores. Al parecer el qué y el cómo de la escritura son dos temas que despiertan mucha curiosidad. ¿Cuáles son las respuestas a estas clásicas interrogantes?
“Los escritores, me parece, escriben para construir una mirada y, a través de ella, comentar la existencia humana y, en algunos casos, dar sentido a su propia vida (…) El escritor escribe con rabia, con placer, con rigor, con una angustia infinita. En cualquiera de estos casos, y en los de muchos otros, se necesita disciplina. El oficio de la escritura demanda sentones de incontables horas atornillados a un escritorio.”
Escribir, para Ampuero, es construir una determina visión propia y del mundo. Es también pelear con las palabras, corregir y rehacer. Es un oficio meticuloso que debe ser pulido constantemente, pensado, calculado. Para Ampuero un escritor pasa más tiempo e invierte más energía en reescribir que en escribir.
La mayor invención de la humanidad, su más grande creación, es el lenguaje:
“El lenguaje, y la gran capacidad de abstracción que demandó trasladar el habla a los signos de una escritura, cimentaron al cabo las bases de la evolución de nuestra especie, y además nuestra comunicación, la memoria de las experiencias acumuladas, y, en lo que mucho más tarde hemos dado en llamar escritura creativa, una forma de conocimiento y de belleza.”
Sin embargo, al momento de escribir, hay muchas preguntas que surgen en la cabeza del escritor y que no parecen, en la mayoría de los casos, tener respuestas simples: “¿qué voy a escribir?, ¿Cuáles son las reglas básicas para escribir ficción? ¿Cómo saber la forma adecuada que corresponde al contenido que he elegido?”. Existen, ante estas muestras de incertidumbre, una suerte de fórmulas que el escritor y periodista peruano considera indispensables: los decálogos literarios. Existen cientos de estos decálogos, pues cada escritor tiene el suyo. El propio Ampuero reconoció tener uno que sigue con cuidado y obediencia, aún después de varias obras publicadas y muchos años en el oficio de escribir. Antes de revelar sus propios métodos, nuestro invitado recordó algunos decálogos (o criterios) de importantes figuras de la literatura:
Faulkner decía que “si el escritor está obsesivamente interesado en la técnica debería dedicarse a la cirugía o la ingeniería”; para Borges “La felicidad no debe requerir un esfuerzo. Si leemos algo con dificultad, el autor ha fracasado”; para Buffon, “el estilo es el hombre”, lo que supone una manera de ser (decir), de ver (visión narrativa) y de pensar. Un mandamiento del decálogo de Juan Carlos Onetti es “no sacrifiques la sinceridad literaria a nada. Ni a la política, ni al éxito. Escribe siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y que no es posible engañar”, aunque el mismo Onetti señaló después “miente siempre”, para Ampuero las reglas de Onetti no se contradicen, pues quiere decir que debes ser auténtico mientras estés inventando. Para García Márquez es fundamental escribir una buena e irrefutable primera línea, pues considera que “es más fácil atrapar a un conejo que a un lector”.
Para Fernando Ampuero, cada escritor debe intuir la forma de entregarnos el libro que tiene pensado: matar al monstruo. Aquí es donde interviene el lector:
“Encargado de certificar la defunción del monstruo y de sentenciar si el autor lo mató como es debido. (Me refiero al lector puro, ese ser honesto e insobornable). Si el escritor consigue su propósito, estamos ante una nueva meta: superarnos. Si no lo consigue, no debe desalentarse: los fracasos son buenos maestros, y, cuando la vocación está bien arraigada, nos ayudan a perseverar.”
El decálogo del escritor peruano recibe el nombre de “Decálogo del Cuentista Hechicero”. Para terminar la conferencia, Ampuero reveló sus doce mandamientos, entre los que cuentan los siguientes:
1)Los cuentos empiezan siempre con un respingo o un sobresalto, gracias a algo (o alguien) que nos deslumbra repentinamente, ya sea en medio de una charla de amigos o mientras conducimos el auto, solos y en silencio. Allí, en ese trance, si logramos pescar bien la idea, vemos generalmente todo.
3) Escribir exige asumir riesgos. Un buen escritor conoce sus límites e intenta desbordarlos. El peligro está en no correr riesgos.
10) Recuerda siempre que tu deber es emocionar al lector con una mentira que él leerá a sabiendas. Debes dar respaldo a esa confianza.
11) Los decálogos literarios no son los rieles de un tren, sino a lo sumo las nerviosas agujas de una brújula. La buena literatura es un milagro.
12) Escribe a diario. Y corrige a diario. “Con resaca o sin resaca”, tal como aconsejaba Hemingway acerca de este oficio de hechiceros.
Conferencia de Cristian Alarcón
En agosto de 2011, Cristian Alarcón dictó la conferencia “Crónica, memoria y ficcción: vuelve, ya no será lo mismo” en Cátedra Bolaño.
Cristian Alarcón: Regresar es volver al futuro
El recuerdo siempre es ambivalente, siempre se dispara hacia un detalle del que no estamos convencidos, aunque el convencimiento nos haya empujado al destino que tuvimos. Y entonces, cuando vuelvo a escribir, cuando vuelva a hacerlo, no ya para ustedes sino para otros, cuando diga lo que digo sin volver a decirlo, el recuerdo ya no será crónica, el recuerdo de todos, y el mío propio, será ficción.
Cristian Alarcón
El miércoles 24 de agosto el escritor Cristian Alarcón dictó la conferencia “Crónica, memoria y ficción: vuelve, ya no será lo mismo” en Cátedra Bolaño. La presentación estuvo a cargo del periodista Antonio Díaz Oliva.
Este escritor y periodista chileno que creció en Argentina, terminó de escribir el texto de la conferencia minutos antes de su presentación en Cátedra Bolaño. Terminó el texto narrando sus últimas horas y minutos en Chile, describiendo la marcha estudiantil que se llevaba a cabo ese día en Santiago, de la mano con el paro nacional:
“Con la marcha detenida mientras comienzan a tocar los grupos invitados, frente a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile, el vapor de las cien mil bocas que parecen respirar acompasadas, cubre a la multitud de una espesa bruma. Es el frío del día más frío del año. Nieva en Santiago y ellos están allí sin moverse. Una nena con la cara llena de piercings recibe un llamado. Escucha. Corta. “De mi colegio llamaron a mi papá”, cuenta. “Le preguntaron si sabía dónde yo estaba, les dijo que en el colegio. Pero no. Ahora estoy castigá”. Sus amigos se ríen y la rodean para apretujarla. Se viene un pogo general de paraguas.”
A raíz de este presente, de este Chile con el que se encontró, Alarcón revisó su historia y leyó una crónica formada de recuerdos del Chile que dejó atrás cuando era apenas un niño y del Chile que tantas veces trató de reconstruir durante su juventud:
“El dolor del destierro duró mucho: creo que hasta los veintitantos. Ya en la universidad casi convenzo a mi novia de la juventud de venirnos juntos a Chile; todo lo que quería, lo que siempre quise, fue volver. Todas las lecturas de la niñez habían sido búsquedas del tesoro, y todas las de la adolescencia habían sido una búsqueda del volver (…)”
Cristian Alarcón creció añorando una idea de Chile, necesitando respuestas acerca de ese país devastado por el golpe de estado, buscando ese lugar mítico y real que se grabó en su memoria para siempre y que se convirtió en una gran incógnita en su vida adulta. Así, el escritor viajó a reconstruir los pasos de su infancia y a encontrarse con los personajes de una historia que necesitaba rearmar, o al menos dibujar en su cabeza como un mapa y contarla luego para otros y para él mismo:
“Era un niño cuando nos refugiamos en la Patagonia argentina. Hasta ese momento, un junio frío como la niebla, había vivido al cuidado de una nana, mi nana, una joven campesina venida del pueblo de Liquiñe. Se llamaba –¿se llama?– María Valencia. Aunque yo le había inventado un nombre. Le decía Yeya, mi Yeya (…) María amaba al Comandante Pepe, el líder de los campesinos y obreros madereros de Neltume que a principios de octubre de 1973 fue fusilado por la Caravana de la Muerte junto a otros 11 militantes del MIR en el regimiento de Valdivia.”
A través del recuerdo de María Valencia, Alarcón se dedicó a recorrer las calles de un pasado misterioso y melancólico. Antes de su viaje, pasó todo un verano investigando la gesta, esa historia de fundos y guerrilleros heroicos que terminó con el fracaso del MIR ante la opresión de la dictadura. Después de investigar, Alarcón cruzó la cordillera y se reunió con algunos de esos antiguos militantes luchadores y se dedicó a escuchar con atención lo que tenían que decir.
Después de reconstruir la memoria de algunos y la suya propia, el escritor volvió al presente, a los gritos en las calles, a los cantos, a la nueva lucha y dijo finalmente:
“Parece que regresar es volver al futuro. La mujer que recuerda las luchas perdidas, la sobreviviente, su amiga, los soldados campesinos, los que quisieron cambiar el mundo de pronto pueden creer en su descendencia. Los hijos están allí, caminan justo ahora por la Alameda. Por eso podemos volver, porque ya no será lo mismo.”
Conferencia de Hebe Uhart en Cátedra Bolaño
En agosto de 2011, Hebe Uhart dictó la conferencia “¿Para qué le sirve Simone Weil a los escritores?” en Cátedra Bolaño.
UDP Cátedra Bolaño – Hebe Uhart from udp on Vimeo.
Conferencia de Julio Ortega en Cátedra Bolaño
En junio de 2011, Julio Ortega dictó la conferencia “Biografía literaria de la narrativa latinoamericana” en Cátedra Bolaño.
UDP Cátedra Bolaño – Julio Ortega from udp on Vimeo.



























