María Teresa Ruiz y Margarita Schultz en Cátedra Bolaño
El jueves 2 de junio la astrónoma chilena María Teresa Ruiz y la Doctora en Filosofía y Estética Margarita Schultz dictarán la conferencia: “Voces del Universo”. La presentación estará a cargo del poeta Raúl Zurita y tendrá lugar en el Auditorio de la Facultad de Comunicación y Letras (Vergara 240, metro Los Héroes) a las 11:30 horas.
María Teresa Ruiz. Astrónoma chilena (Santiago, 1946). En 1997 fue la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Ciencias Físicas Exactas.
Licenciada en Astronomía en la Universidad de Chile, continuó sus estudios en la Universidad de Princeton, donde obtuvo el doctorado en astrofísica.
Es la presidenta de la Fundación para el Desarrollo de la Astronomía de Chile y profesora del Departamento de Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile.
Durante el año 2000 fue beneficiaria de la beca Guggenheim, reservada a las grandes personalidades de las ciencias, artes y literatura universal. Igualmente ha recibido la Medalla Rectoral en dos ocasiones, debido a su aporte a la Universidad de Chile, así como la condecoración Amanda Labarca otorgada por la misma institución a académicas destacadas.
Margarita Schultz. Doctora en Filosofía y Estética de la Universidad Nacional de Tucumán, Argentina. Ha sido creadora y productora del programa semanal En torno a las artes de la radio Universidad de Chile durante veinticinco años.
Ha publicado diversos artículos sobre estética general, estética del arte digital, epistemología de la historia del arte, además de narrativa y poesía.
Es miembro y representante de Chile en las Asociaciones Internacionales de Estética y de Semiótica y ha participado como jurado de premiación en concursos de artes visuales en Chile y Europa y como jurado miembro del Consejo Nacional de la Cultura de Chile.
Ejerce como Profesora Titular de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile (Doctorado, Magister y Licenciatura), en cursos de Estética, Estética y Filosofía, Filosofía y Arte Digital y Epistemología de las Teorías Estéticas.
El año 2009 Margarita Schultz y María Teresa Ruiz publicaron en conjunto “Voces del Universo” (Ocho Libros Editores), un libro que en el que se cruza la poesía con textos científicos y fotografías.
Actualmente están preparando un libro de astronomía para niños.
Juan Gabriel Vásquez: “Mi obsesión es el cruce de la gran historia con las vidas privadas”
El colombiano Juan Gabriel Vásquez lanzó en Chile su novela El
ruido de las cosas al caer.
Por Roberto Careaga.
La Tercera
Tenía 12 años cuando fue al zoológico de Pablo Escobar, el legendario narcotraficante colombiano. Fue con la familia de un amigo, a escondidas de sus padres, quienes le negaron el viaje. En algún momento, Juan Gabriel Vásquez se sintió culpable: “Estaba pasando un buen rato gracias a alguien que era el símbolo del mal en Colombia”, dice el escritor. Era el día a día en los 80: los colombianos se acostumbraron a convivir con el mal.
“Convivimos con las mafias, con el crimen, pero de alguna manera nunca fuimos capaces de sancionarlo. Vivíamos en el miedo”, recuerda Vásquez. El había olvidado esa sensación, pero de golpe volvió a su cabeza hace dos años, cuando leyó el diario: habían matado a un hipopótamo prófugo del zoológico de Escobar. Pasó otra cosa: supo adónde iba la novela que estaba escribiendo, El ruido de las cosas al caer.
Ganadora del Premio Alfaguara 2011, la novela narra la historia de un joven profesor de Leyes que en 1996, cuando ya Escobar ha muerto y la guerra del narcotráfico está en retirada, se topa de pronto con un eco de la violencia. Un anónimo ciudadano de Bogotá es alcanzado por la gran historia de su país.
“Por un tiempo sentía que no entendía a mi país, que no podía escribir sobre Colombia. Pero luego me di cuenta que uno escribe para saber, para entender. Eso lo descubrí leyendo a Philip Roth. La idea de transformar la historia de Colombia en una historia de individuos, de personajes. Mi obsesión es el cruce de la gran historia con las vidas privadas”, dice Vásquez, que la semana pasada estuvo en Chile en la Cátedra Roberto Bolaño, de la Universidad Diego Portales.
Vásquez echó a andar ese cruce en Los informantes (2004), una alabada novela sobre la desconocida persecución a los alemanes inmigrantes en Colombia en tiempos del nazismo. En El ruido de las cosas al caer no va tan atrás en el pasado: en 1996, el profesor Antonio Yammara se hace amigo de Ricardo Laverde, un hombre misterioso que viene saliendo de 20 años en la cárcel. La última vez que se ven todo sale mal: encapuchados disparan y matan a Laverde y, de paso, hieren a Yammara.
En adelante, Vásquez guía los pasos de su protagonista hacia el pasado: Yammara quiere saber quién era Laverde. Entonces, El ruido de las cosas al caer viaja a los 70, cuando empezaron los primeros tráficos de drogas de Colombia a EEUU y se inició la escalada de violencia que pondría en jaque a todo el país. De paso, permitiría que un narco levantara un zoológico fabuloso.
La crítica literaria Josefina Ludmer en Cátedra Bolaño
El día miércoles 25 de mayo, la escritora y crítica literaria argentina Josefina Ludmer, dictará la conferencia: “Literaturas posautónomas: otro estado de la escritura”. La presentación estará a cargo de la escritora Diamela Eltit y tendrá lugar en el Auditorio de la Facultad de Comunicación y Letras (Vergara 240, metro Los Héroes) a las 11:30 horas.
Fotografía de Sebastián Freire.
Josefina Ludmer. Crítica literaria argentina nacida y criada en San Francisco, provincia de Córdoba. Poco después de recibirse de literatura, en 1966, se mudó a Buenos Aires.
En 1972 se publicó su primer libro Cien años de soledad: una interpretación.
Durante la dictadura argentina dictó clases grupales de teoría en su casa. Con el regreso de la democracia, en 1983, regresó a la universidad como titular de teoría literaria II en la UBA. Entre 1992 y 2005 fue docente en la Universidad de Yale (EE.UU.)
Ludmer Ha publicado ensayos sobre Manuel Puig, Felisberto Hernández y Guillermo Cabrera Infante, entre otros.
Hasta la fecha ha publicado los libros Cien años de soledad: una interpretación; Onetti ; El género gauchesco. Un tratado sobre la patria; El cuerpo del delito. Un manual y Aquí América Latina. Una especulación.
Alonso Cueto: hechizos comunes, la literatura como un idioma cultural
“Un artista no se alimenta de un país sino de una cultura. La palabra latina cultura, que viene de cultivo, tiene que ver con el trabajo paciente y colectivo. Es por definición una palabra que se refiere a una comunidad, a una sociedad, a un grupo. La cultura es un modo colectivo de vivir el mundo y de mirar la vida.”
Alonso Cueto.
El 26 de abril el escritor peruano Alonso Cueto dictó la conferencia “Escritores peruanos y chilenos: asombros comunes”. La presentación estuvo a cargo de la periodista Cecilia García Huidobro quien, para comenzar, recordó el momento en que conoció a este escritor en un aeropuerto: “me pareció una especie de Alonso Quijano, que en vez de acumular palos en sus viajes, juntaba millaje como viajero frecuente (…) entre cerrando los ojos, me parecía posible imaginarlo como uno de los quijotescos capitanes de Francisco Pizarro, esos que con una rígida armadura debían enfrentarse al asombro de un mundo nuevo.”
A propósito de su afán viajero, Cueto comenzó la cátedra hablando acerca de sus frecuentes visitas a Chile y de lo cercano que se siente a este país. No es el único, son muchos los escritores peruanos y chilenos que han compartido historias, trayectorias y territorio y durante la conferencia nuestro invitado habló de la larga y estrecha relación entre los escritores de ambos países, repasando así “esta galería de encuentros de peruanos y chilenos, en Chile, una historia que lleva ciento cincuenta años”.
El primer mencionado fue el gran escritor peruano Ricardo Palma, quien llegó a Valparaiso luego de ser desterrado. Más tarde Cueto continuó con el poeta modernista José Santos Chocanos, quien vivió en Chile durante diferentes períodos de su vida. Así mismo mencionó al novelista peruano Ciro Alegría, autor de importantes obras como “Serpiente de oro” y “Los perros hambrientos” y al ensayista e historiador Luis Alberto Sánchez, director de la editorial Ercilla. Este último entabló amistad con importantes figuras de las letras nacionales, como Pablo Neruda, de quien dijo que tenía “la nariz potente, los ojos chicos, separados y maliciosos como los de un elefante” y Gabriela Mistral, sobre quien señala: “Qué sensación de seguridad y de ternura daba Gabriela”, y luego se refiere también a “sus ojos verdes penetrantes y su boca de amargura.”
En este recuento de escritores peruanos en Chile, uno de los más relevantes fue José María Arguedas, quien llegó en su primer viaje al congreso de escritores de Concepción en 1961 y después de esa ocasión nunca más dejó de regresar a Chile, donde hizo amistad con Nelson Osorio, Pedro Lastra, Gonzalo Rojas y Nicanor Parra, de quien dijo: “no he querido creo a nadie más que a Nicanor ni me he extraviado más de alguien que de él”. En varios de sus libros hay dedicatorias para Chile o para sus amigos chilenos. En su libro Todas las sangres leemos la dedicatoria: “A Santiago de Chile, donde encontré la resurrección.”
Al finalizar este recuento, Cueto señaló que es igualmente importante la presencia de escritores chilenos en Perú y evocó algunos recuerdos de su propia juventud, durante la cual conoció, entre otros, a Pablo Neruda.:
“un grupo de enardecidos muchachos esperábamos a Neruda para saludarlo, abrazarlo, hablar con él o, por lo menos, mirarlo. Cuando Neruda salió del local del colegio, los muchachos lo siguieron. (Jorge) Edwards, quien era el encargado de transportarlo, tenía un automóvil de marca Mini Minor en el que el poeta entró, casi huyendo de la turba. Cuando los estudiantes vieron a Neruda dentro del auto, fueron hacia él y lo alzaron, es decir alzaron el auto con Neruda dentro, como unos súbditos alzando al rey (…) Nadie había descrito mejor que Neruda a Machu Picchu. Nadie nos había dado en las palabras tanta dignidad, una dignidad equivalente a la que los antiguos peruanos nos dieron en sus construcciones junto al cielo.”
Como dijo Cueto, esos versos de Neruda siempre serán parte de la identidad peruana, y están construidos a través de esta historia común que el escritor recorrió y dibujó a través de anécdotas y hechos a lo largo de la charla.
A continuación Cueto habló de las similitudes de las obras de algunos escritores peruanos y chilenos unidos generacionalmente. Entre estos mencionó el parecido entre parte de la obra de Neruda y la de José María Arguedas:
“Las fechas que aproximan las obras de ambos autores son un espejo de sus coincidencias literarias. Cualquiera que se haya leído, aunque sea superficialmente estas obras, notará de inmediato las relaciones entre ambas.”
Lo fundamental que tienen en común ambos escritores, es que los dos parecen empecinados en comunicar al lector la esencia sagrada del mundo natural americano. Para Cueto tanto Neruda como Arguedas descubren y celebran la cultura americana no como un paisaje, sino como el origen del hombre, de la cultura, de la historia de este gran continente.
Cueto se refirió también al tema de la decadencia y de las utopías privadas en Donoso y Vargas Llolsa y a la mirada claroscura del amor y el humor, la afirmación y la ambiguedad en las obras de Raúl Zurita y Antonio Cisneros, separados en edad apenas por un par de años:
“La dicción entre cortada y a la vez fluida, hecha de fragmentos y retazos que componen un conjunto extrañamente armónico, es esencial a la visión de ambos poetas. Es la adecuada a esa mezcla de inocencia y de ironía en torno a los paisajes y los escenarios cotidianos. Ese mundo cotidiano aparece como un espacio de asombros”.
Para Cueto son estos escritores de ambos países los que nos muestran que tenemos “hechizos comunes” que contienen, más que temáticas similares, una esencia compartida que nos pertenece a peruanos y chilenos en conjunto, o como dijo el escritor, a nosotros. La noción de literatura como un idioma cultural explica estas coincidencias en las obsesiones de estos escritores y de sus culturas.
Mario Bellatin: cumpliendo libros en vez de años
El 6 de abril el escritor Mario Bellatin dictó la conferencia “Los cien mil libros de Bellatin”. La presentación estuvo a cargo del editor cultural de The Clinic Vicente Undurraga.
Bellatin comenzó la conferencia manifestando su intención de disponer siempre de sus libros. Para esto el escritor pretende que en una sección de su estudio existan siempre miles de ejemplares físicos, cien mil, para ser exactos, de todos los libros que ha escrito a lo largo de la mayor parte de su vida. A partir de este momento Bellatin ya no contará el tiempo según los años que cumpla, sino que llevará la cuenta en libros. Es decir que, de alguna manera, cumplirá libros.
Así, redactará cien títulos. Estos ejemplares estarán a la venta solo en la medida en que alguien desee poseerlos. En cada uno de estos libros habrá solo dos advertencias: “Este libro no es gratuito” y “Los derechos de este libro pertenecen al autor”.
Esta empresa, llamada justamente “Los cien mil libros de Bellatin”, carecerá de la tradicional carga editorial, pues será una empresa fantasma, vacía e ilegal.
¿De qué tratarán estos libros? se preguntó nuestro invitado. A modo de respuesta, propuso los siguientes cien temas:
1- Monjas sentadas en un asilo esperando que concluya la extremaunción.
2- Aquella mañana se levantó temprano. No miró el reloj despertador. Al cabo de media hora estaba ya arreglada para salir. Escogió un pantalón negro y una camisa a cuadros azul. Demoró un cuarto de hora en la cocina. Cortó un tomate, sacó un pedazo de queso y lo comió todo junto en un plato donde vertió aceite y sal. Miró la luz que entraba por la ventana. Estaba de vacaciones. Decidió dar una vuelta alrededor de la fuente del parque cercano.
3- ¿Le gusta este jardín que es suyo? No deje que sus hijos lo destruyan
4- Cada vez que corta un pedazo de carne lo hace pensando en las horas que le faltan para volver a su casa. Se le aparece en esos momentos la imagen de su mujer amamantando a su hijo.
5- El niño deseaba una bicicleta para su cumpleaños. Lo expresó en voz alta. Cuando aquel día llegó sus padres le obsequiaron una de manubrios altos.
6- Para tomar el examen de matemáticas la maestra debió preparar las preguntas el día anterior. Lo hizo antes de acostarse. En una esquina de su habitación fue revisando el libro de texto mientras apuntaba los temas sobre los que versaría la prueba. Al día siguiente el salón de clases estuvo lleno de alumnos. La maestra ordenó que cada quien sacara dos hojas de papel, pusiera su nombre en la parte superior derecha y de inmediato hizo un pequeño dictado. Una hora después recogió as pruebas.
7- Sentencia: el dolor es sólo un instante y su persistencia su representación.
8- Para escribir la carta que le solicitan dice que necesita una pluma fuente de una marca determinada. Afirma que con una pluma semejante describió más de una vez pasajes agradables de su vida. Lamentablemente ya no se encuentra en el mercado una pluma con esas características. Dice que lo más parecido a lo que busca lo puede hallar en un lápiz, aunque sabe que es de muy mala educación utilizar un instrumento semejante para la naturaleza de la carta solicitada.
9- Cada vez que van al teatro, dos amigos de la infancia suelen quejarse después de la función. Se trate de la obra que sea siempre le encuentran un defecto, que por mínimo que parezca hace que todo el trabajo escénico se tome por perdido. Acostumbran entrar siempre muy contentos a los recintos y salir con una actitud de odio del uno hacia el otro.
10- Roberto escuchó a su madre que le pedía levantarse de la cama. Todavía estaba oscuro. Roberto se había hecho la promesa secreta de no levantarse nunca mientras no hubiera luz. En cierta oportunidad, la insistencia de la madre porque Roberto se levantara de noche fue más fuerte que el juramento realizado por su hijo el año anterior.
11- Lo que pareció ser un ataque de convulsiones le sobrevino mientras caminaba por la avenida central. Cuando advirtió que le era imposible hacer coincidir el sujeto con el predicado de los pensamientos que iba teniendo, supo que el ataque estaba por comenzar. En una vitrina se exhibían pequeñas motos de diferentes colores. Se trataba de tonos brillantes. Se quedó mirando fijamente una moto de color rojo.
12- Noches de otoño. Efectos del asma o resabios de las medicinas para atenuarla.
13- Los animales –mis perros incluidos- caen en estados extraños durante el sueño. Algunos quedan estáticos y con los ojos abiertos.
14- Los perros que acostumbran dormir en mi habitación son cinco. Debo mantener una rutina estricta para mantenerlos. De lo contrario parecería un afectado por el Síndrome de Noé.
15- Mario Bellatin le imprimía demasiada fuerza a sus palabras. Eso fue lo que pareció irlo desgastando hasta llevarlo finalmente a la muerte.
16- El hombre de la cama –en otras palabras, el narrador- se preocupaba por el estado de salud de Mario Bellatin, aunque él mismo sufriera de un asma persistente que trataba de aplacar con pastillas que le quitaban el sueño por completo. Pasó durante algunos años por una serie de médicos y de pruebas químicas. Casi ninguna dio algún resultado. Ni a favor ni en contra.
17- Explicar la importancia del perro sin pata trasera en la existencia de Mario Bellatin.
18- Puesta en escena de la obra La Escuela del Dolor Humano de Sechuán por parte de un director de teatro taiwanés.
19- Para Ludmila la idea del placer parece consistir en que llegue la hora de irse a acostar. Nada le causa tanta ilusión como apagar las luces de la casa, dejar solamente prendida la lámpara de la mesa de noche y entrar en la cama después de haberse cambiado y lavado los dientes. Antes de quedar dormida enciende el televisor con un control que mantiene escondido entre las sábanas. No acostumbra mirar la pantalla. Le basta con oír el sonido constante.
20- Donación de una cámara Hewlett Packard a cien artistas de todo el mundo.
21- La razón por la que nunca podrá conocer su verdadera edad: alguien aparecido de la nada es imposible de ser interpretado por el otro de manera normal.
22- ¿Por qué caminaba para sosegarse con paso seguro hasta los bazares situados en la esquina de su casa?
23- Los escombros dejados por un terremoto.
24- Trajes de arlequín y binoculares que la persona dueña de la habitación utilizaba durante sus funciones.
25- El respirador artificial que el actor que rentaba la habitación necesitaba de vez en cuando.
26- Par de chillidos que lanzó el hombre de la piel de látex.
27- Algo en los rasgos de ese hombre le recordó al primer perro que tuvo en la infancia.
28- Búsqueda de perros disecados por parte del hombre inmóvil, es decir por parte del hombre aquejado de parálisis general.
29- Ver quiénes eran los dobles de los escritores que se presentaron en una galería de arte en París.
30- El crítico de teatro y las dos profesoras de la universidad disertaron durante largas horas sobre una obra de teatro que nunca se llevó a cabo.
31- La iglesia donde se llevó a cabo la disertación se trataba de un templo sin bendecir del sigloXVI.
32- El iluminador que supuestamente trabajó en la obra inexistente cuenta los detalles de las mediciones que tuvo que realizar durante el día del estreno.
33- Las teorías rusas de teatro, a las que recurrieron una y otra vez las maestras universitarias, no estaban hechas para ser aplicadas a un perro montado sobre un altar. Ninguna idea teatral puede tener más fuerza que la de un animal iluminado.
34- Nuevamente el respirador artificial del actor que inoculó el mal en el escritor.
35- El ser de la piel de látex con el que mantuvo relaciones. Nunca se sabrá, ni en la realidad ni en la ficción, nada acerca de su origen.
36- La historia de Pinocho contada en alguna lengua eslava es lo que acompañará a las imágenes.
37- El personaje desde ahora se llamará ¿Mi Yo?, y será reemplazado después por una letra árabe que no signifique realmente nada.
38- Un libro sólo sobre el tiempo anterior a que la enfermedad se presentara.
39- Era curioso que a pesar de los síntomas de claustrofobia que mostraba, buscara siempre lugares asestados para comenzar cualquier narración.
40- El placer de tomar el transporte subterráneo con la secreta idea de que no va a poder salir nuevamente a la superficie.
41- La escuela de escritores lo liberaba de la culpa que le causaba el acto de escribir.
42- Las visitas a las ruinas de un edificio cercano. Devastado por el terremoto que asoló a la ciudad muchos años atrás.
43- Los masajes que le daba el ciego que atendía en un local situado dentro del transporte subterráneo.
44- Se acostaba desnudo para ver por las ranuras de la cortina las cientos de personas que circulaban por el pasillo central de una de las estaciones del transporte subterráneo de una de las ciudades más atestadas del mundo.
45- La experiencia que tuvo cuando fue a escribir a una cabaña solitaria.
46- La máquina Olivetti comprada en un país comunista.
47- El abandono del cachorro Doberman llamado Jesús.
48- Una de sus costumbres preferidas en esos tiempos era imaginar que siempre se encontraba situado en un lugar distante del cual se hallase presente.
49- El primer perro que tuvo le mostró por vez inicial el estado de vigilia canino al que estaría tan atento durante el resto de su vida. Murió atropellado cuando ¿Mi Yo? Lo llamó para jugar desde la acera de enfrente.
50- Las líneas de expresión que aparecían en el rostro de un retrato que le tomó a su abuela.
51- Una cámara que fotos que se lanzó al mercado el año de 1965.
52- Se trata del Libro Fantasma que ¿Mi Yo? lleva siempre consigo.
53- Escribir un relato detrás de otro utilizando cada vez el imaginario de un niño de diez años.
54- Cierta persona que lo impresionó por su forma de hacer las cosas, le habló durante largas horas acerca de su idea de hacer un libro sobre Pinocho donde las palabras no tuviesen la menor importancia.
55- El ser con la piel de látex que apareció en la ventana lleva prendida en el ala izquierda una lista con nombres pegada con un alfiler.
56- Padecía de focos irritativos a ambos lados del cerebro. Como se encontraban en regiones superficiales se alteraba ante el menor estímulo.
57- La particular sensación de inmortalidad que debió soportar hasta el día de su muerte.
58- Alguien pasea a sus perros metidos en un carrito de supermercado. A uno de ellos le falta la pata trasera.
59- En ningún momento ¿Mi Yo? advirtió la reacción que mostré al verme sentado a mí mismo al borde de la cama.
60- Trabajo de transcripción: ejercicio que separa muchas veces la escritura de su función original: la de transmitir ideas.
61- Lo que aparecía en escena contenía una luminosidad de la que carecen las cosas de todos los días.
62- Mostraba, a los lados de la cabeza, largos y tersos mechones de pelo.
63- Ha sido muchas veces testigo de conductas de sus perros que le son difíciles de explicar.
64- Acostumbraba tomar las líneas del transporte subterráneo cuando se encuentra en un momento difícil. Va de una estación a otra sin ninguna intención precisa más que la de cambiar de convoy.
65- Vivía en una casa tachonada con sus propios libros.
66- Muy cerca encontramos a decenas de individuos viviendo en las ruinas de los edificios destruidos por el terremoto.
67- Ingresar al espacio de la Escuela de Escritores era como entrar en un cuarto desconocido.
68- Solía acordarse de la vez en que deseó irse a vivir a una cabaña apartada.
69- El escritor que inventa con la palabra un Moridero, acaba recluido en uno semejante.
70- El actor cría cuervos para realizar números callejeros.
71- La destrucción de un cine por parte de un grupo de niños. Un suceso que acontece mientras se proyecta la película Kamikaze Taxi.
72- Uno de los niños del cine se convirtió con el tiempo en uno de los mayores expertos en cría de canarios.
73- La historia del niño y los canarios puede parecer ilógica, pero cabe a la perfección en lo extraño del discurso.
74- La muerte de un canario puede ser producida por un infarto al prender de pronto la luz.
75- Al personaje lo va a visitar de vez en cuando un filósofo travesti, quien al mismo tiempo que le habla de Kant le cuenta sus andanzas de la noche anterior.
76- ¿Mi Yo? lee La Casa de las Bellas Durmientes.
77- ¿De dónde fueron sacados los guantes de hule con los que se sacó al pez muerto?
78- El gabinete del analista, que tanto el escritor como yo visitamos infinidad de veces.
79- El gabinete del analista está situado en un lugar intermedio entre la realidad y la ficción.
80- Camino con mis perros por la gran ciudad.
81- Coloco las fotos ampliadas sobre mi mesa de trabajo con la esperanza de que surja una escritura a partir del orden que impone lo visual.
82- Publiqué un libro en City Lights.
83- La presencia de la muchacha que me realiza las ampliaciones fotográficas.
84- Comencé a experimentar con el ejercicio antes que con la fotografía misma.
85- Fotos Espectro = Imágenes que nunca vieron la luz.
86- Los rollos sin revelar se fueron acumulando en grandes bolsas de plástico.
87- La acción de sumergir postales de pinturas clásicas en los charcos que creaba el agua de mar cuando quedaba atrapada entre las rocas.
88- Nació en un viejo hospital de la Ciudad de México.
89- Le dio un ataque de epilepsia mientras regresaba en taxi de una cena en compañía del escritor Sergio Pitol. Antes de que ocurriera el suceso, el escritor Pitol le contaba los detalles de la visita que había realizado esa misma mañana al cuarto de hospital de Carlos Monsiváis.
90- Descripción detallada e infinita del Informe del Hospital.
91- El siguiente ataque ocurrió durante un vuelo a la ciudad de Miami.
92- Sólo Dios sabe = Murasaki Shikibu
93- El manual inventado para tomar fotos con la cámara Diana, da por finalizado el ejercicio fotográfico que se inició en el año de 1968 y terminó cuando aparecieron las cámaras digitales.
94- Escena en el comedor de la residencia para maestros invitados de la Universidad de Princeton, en el que el joven escritor Iván Thays encuentra a un maestro desayunando junto a su esposa y a un hijo tarado que no para de exigir sexo.
95- El Doctor James había comprobado que los animales durante el encierro tienden a volverse menos animales. No estaba seguro, eso sí, de qué rutas podían tomar sus nuevas conductas.
96- A mi hijo soy capaz de esconderlo en el momento en que me plazca.
97- Perros dejados a disecar que nunca fueron recogidos por sus amos.
98- En realidad no había mucha diferencia entre su frente y su perfil. Los estragos propios de la muerte le otorgaban una sutileza que lo hacían casi inexistente. Era más un halo que una persona.
99- La presencia en su vida de la abuela fotografiada es uno de los recuerdos agradables que guarda de sí mismo.
100- No lo pude creer, pero Mario Bellatin comenzó a contarme su libro Salón de Belleza.















