Roque Dalton es un personaje muy poco conocido por el mundo. Y, por ende, en Chile. Pocos hay, como el destacado escritor hondureño, Horacio Castellanos Moya, quien se dedica a la investigación de éste. Poeta, ensayista, novelista, inmigrante y, sobre todo, luchador salvadoreño de su propia causa, Castellanos Moya, es el reciente invitado de la Cátedra Bolaño, quien nos dictó su conferencia “Roque Dalton o la tragedia del hereje”, ayer miércoles 30 de junio.
Castellanos es autor de, entre otros destacados: La diáspora (1988), Baile con serpientes (1996), El Asco, Thomas Bernhard en San Salvador (1997), Donde no estén ustedes (2003), Insensatez (2004), y Tirana memoria (2008), quien además combina su escritura de ficción con el periodismo. Indaga en los terrenos del humor y el desasosiego, donde conviven personajes cargados de violencia y rabia, así como de mujeres infieles, ardientes, soñadoras y clásicas, sus protagonistas se encuentran a la deriva; sin pertenencia, sin patria y sin amor.
Difícil es, encontrar, hoy por hoy, personajes que dediquen su tiempo/estudio a pequeños personajes como Roque Dalton. En tiempos en que la contracultura se avoca, por completo, a las más grandes figuras mediáticas. Es, este activismo político, el que lleva al escritor a vincular a Dalton con Bolaño, estableciendo como vínculo la necesidad moral de una escritura comprometida. Ambos escritores dedicaron con entusiasmo algunas de sus obras a los jóvenes poetas en búsqueda de la consolidación de una voz. Bolaño en Los detectives salvajes y Dalton en su revista La generación Comprometida.
Dalton fue, en una idea, uno de esos poetas que vivió rápido antes de morir. Sus creencias eran firmes, su postura: confrontacional, y sus ideas rígidas; su vivir: libertario. Fue el primer escritor en definirse como comunista. ¡Una cosa insólita para El Salvador de aquella época!
Algunas de las características que Castellanos destaca de Dalton son, en primer lugar su idea del escritor, una figura con matices románticos que entiende la poesía como una aventura de vida y como un compromiso que no se contradice de los actos. El poeta integral. “De cara estamos contra el enemigo”, parafrasea Castellanos, al referirse a esta ética del poeta.
Complejo en su actuar, incomprendido por muchos, de fácil obrar para algunos, humorístico hasta el hastío para otros; en algunos casos serio, en otros, destinado a morir.
Castellanos Moya se nos ha presentado como la nueva y atrayente versión de la literatura como refugio de esta realidad. Una visión que incluye la de Dalton y la suya. La actualización. Una postura contra los Estados Unidos, contra Lenin y, sobre todo, contra sí mismo.
Roque Dalton dijo: “el poeta es una actitud moral”. Y es que la poesía no es solo una cuestión de palabras. Dalton murió en manos de sus propios “compañeros”, quienes lo hicieron creer en una organización pura. Roque Dalton luchó, vivió, y murió, en pos de su sensación interna de guerra y posguerra constante. Desde donde tuvo que escapar, formarse y escribir desde el auto-exilio, obligado a ello por miedo a la muerte. Por un compromiso contra ella. Por un derecho a favor de la vida.
A veces lo hizo, siempre perseguido por la CIA, desde la cárcel, desde donde escribió su mayor obra: la Póstuma.
Roque Dalton hostigó, cuestionó, persiguió y se rió de su propia gente… Lo terminaron matando.