Santiago Gamboa: sobre el arte de narrar la India

Santiago GamboaEl jueves 3 de junio el escritor colombiano Santiago Gamboa visitó nuestro país invitado por la Cátedra Bolaño, donde presentó parte de su último proyecto narrativo que dio título a su conferencia: “Mi personal arte de narrar: de Bogotá a Nueva Delhi”, centrada en la reflexión sobre la escritura experiencial de la literatura de viaje y los obstáculos que debe enfrentar un escritor al intentar descifrar lo ajeno.

Tal como aclaró Mauricio Electorat, escritor y novelista encargado de presentar a nuestro invitado: “Santiago Gamboa se hace cargo de un aspecto fundamental de la narrativa latinoamericana: escribir desde el afuera, y esto es debido a que gran parte de su obra ha sido escrita desde el exilio… iniciando su `vela de armas´ en París”. Pero Gamboa al igual que Juan Ramón Ribeyro, trataría de evitar la influencia del Boom, y de obras que intentan exportar una imagen esteriotipada de latinoamérica: “Gamboa como Ribeyro deciden escribir desde la tentación del fracaso”, dando a conocer en sus novelas personajes mucho más reales, cargados de dudas, que vacilan ante sus personalidades experimentando una “superposición de indentidades”. Según Electorat: “Gamboa toma la novela ahí donde la dejaron Cortázar, Vargas Llosa; pero la transforma en novela latinoamericana… renovando la novela del siglo XX con un lenguaje diferente”.

Santiago Gamboa, además de agradecer las palabras de Mauricio Electorat, agradeció la invitación y colaboración de la Embajada de Colombia, que hizo posible también su visita. De este modo dio inicio a la primera parte de su conferencia centrada en algunas reflexiones sobre la escritura y el arte de narrar, punto del que se desprende la interrogante: ¿Qué es escribir?, según Gamboa tiene directa relación con el pensamiento creador: “Pensar literariamente en algo ya es escribir”. De igual modo, la obra literaria no se encuentra en el libro, más bien estaría cifrada en él: “existe, adquiere vida a través del lenguaje, en la imaginación del lector”. A través de estas especies de “aforismos”, Gamboa postula que “Cada escritor inventa la escritura. Cada escritor es, de algún modo, el primer escritor”.

El arte de narrar, que requiere de talento y vocación, es complejo: “El escritor debe convencerse de que el mundo literario que percibe está ahí y existe. Debe verlo, sentir su olor, escuchar voces. En suma, vivir en él. Luego debe escribirlo para convencer a los demás de su existencia”… ese mundo literario adquiere el carácter artístico más allá del acto de narrar, y, lo leemos -según Gamboa- por que “al fin y al cabo, una vida es poca vida”.

La segunda parte de su conferencia se centró en otra pregunta: “¿Cómo escribir sobre otros lugares distintos al propio país?”, sin caer en estereotipos, o exageraciones que bien podrían ser perdonadas a un turista, pero nunca a un escritor. Gamboa siempre ha escrito desde la periferia, desde una distancia crítica, ya que su vida ha sido fragmentada por el viaje y sus experiencias en otros países: “he leído y escrito – según él mismo afirmó- sobre 53 países…” ahora se presenta el desafío de escribir sobre su experiencia de 1 año y medio en la India, frente a lo cual, confesó: “Es una tentación demasiado grande que, por supuesto, no pienso rechazar”.

Uno de los obstáculos más predecibles sería evitar los estereotipos de los cuales los ingleses ya han abusado bastante, y que según él mismo: “En India se los mira con una mezcla de admiración y de rechazo…” debido a la lluvia de críticas que cayeron sobre Aravind Adiga al ganar el Man Booker Prize en 2008 con “The White Tigre”, que la crítica acusó por el “exagerado retrato de la india recargado de color local”.

Como bien deduce Gamboa: lo mismo ya ha ocurrido en latinoamérica “Los libros escritos por escritores latinoamericanos que satisfacen estos estereotipos suelen tener mucho éxito. Las tres palabras claves serían: exotismo, evasión y revolución” – aclaró con cierta ironía- De este modo tanto en la India como en Latinoamerica el público de este tipo de novelas está afuera.

Ahora bien, refiriéndose el autor al obstáculo de describir la India, para poder vencerlo hay que hablar de sus contradicciones: de esa sociedad rica en cultura, en la que conviven un sinnúmero de religiones, donde lo sagrado es parte de la vida cotidiana, una sociedad en la que últimamente se han elevado los niveles de tecnología, pero que al mismo tiempo refleja “estratos de desdicha” sorprendentes. Quizás la mejor definición que postuló Gamboa, fue la cita que retomó del poeta Ashok Vajpeyi quien dijo:

“La India, con el tiempo, era como un plato de tali (…)” [Gamboa explicó al público: en la comida occidental hay un aperitivo, una entrada, un plato fuerte y un postre; y cada vez se retira el plato antes de traer el siguiente. El tali, en cambio, tiene todo junto...] “Eso es la india. El siglo XII no se retira cuando llega el XIII… Todos los siglos están vivos, todo el pasado está en la calle: la edad media y el s. XIX y la colonia, la época de los Maharajás y el XXI con sus cohetes… Todo simultáneamente”.

A partir de esto, es donde Gamboa se propuso el desafío de una forma diferente, concluyendo: “Por supuesto que mis modelos literarios cuando se trata de viajes son Paul Theroux y V.S. Naipaul. Lo que haré no será escribir sobre la India, sino escribir en la India”.

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