Perfil: IR a AIRA
Tengo la necesidad de estar probando siempre cosas nuevas. Lo que más me gusta es tener la libertad suficiente para experimentar. Ahí está la gracia de escribir.
Hoy en día, César Aira, es conocido como uno de los escritores más prolíficos de Argentina, tanto sus ensayos como novelas y obras dramáticas son fuertemente demandadas por lectores jóvenes y editoriales independientes, sin dejar -por eso- de ser un autor considerado por el mundo académico.
¿Qué camino tomar? ¿Por dónde llegamos a Aira?, encontrar el lugar exacto desde dónde comprender su literatura. “Ir a aira” sería comprender el postulado que nos propone su escritura: la vanguardia como una salvaguarda del artista, un espacio inagotable de juegos y nuevas reglas, en que las nociones aparentemente “inamovibles” sobre estructura y realidad se disuelven. Así, Aira sería la contrapartida de muchos ases de la novela latinoamericana. Se atreve a algo que pocos hacen actualmente, tratar la realidad desde la imaginación , y ésta última, como herramienta base para poder ejecutar el acto creativo, por lo mismo, Aira reconsiderará con especial énfasis los procedimientos creados por Marcel Duchamp ( ready- made), las técnicas de Oulipo o la particular pieza Music of Changes de John Cage, asegurando: “Los grandes artistas del siglo XX no son los que hicieron obra, sino los que inventaron procedimientos para que las obras se hicieran solas, o no se hicieran. ¿Para qué necesitamos obras? ¿Quién quiere otra novela, otro cuadro, otra sinfonía? ¡Como si no hubiera bastantes ya!”.
Nacido en 1949 en Coronel Pringues (Buenos Aires), desarrolla su excéntrica narrativa, donde la polémica noción de “lo nuevo” se hace posible. Para Aira el retorno hacia el origen implicaría una nueva forma de abordar y de hacer “arte”. Así mismo, sus ficciones basadas en esta idea del continuo baudelaireano reflejan un deslizante movimiento, donde temas como géneros devienen a otros significados y formas: “Todos mis libros son una especie de continuo, son parte de lo mismo, del rompecabezas de mi vida”.
Tras una tímida forma de desenvolverse, deja entrever el buen jugador de ajedrez, un escritor que saborea la jugada rápida, el fin repentino y efectivo de sus historias: “Un francotirador que practica un oficio íntimo, secreto y clandestino”.
Entre sus novelas publicadas nos encontramos con: Moreira (1975); Ema la cautiva (1981), Una novela china ( 1987), Cómo me hice monja ( 1993), El Infinito (1994); Las curas milagrosas del Dr. Aira ( 1998), Un episodio en la vida del pintor viajero ( 2000); El mago ( 2002), Haikus (2005), Parménides (2006) Las aventuras de Barbaverde (2008), La confesión (2009), y su última novela El Divorcio (2010) editada por Mansalva.
Su escritura se mueve entre lo intelectual y el juego metódico. La desestructuración de las formas y certezas es el punto de partida para muchas de sus novelas. En este sentido y como nos indica él mismo: “mis referencias se ubicarían entre Borges y Arlt”. Una literatura cuidadosamente desestabilizadora, donde las nociones de “verosimilitud” cambian ante una multiplicidad de posibilidades: “Diría que lo verosímil es el centro de todas mis preocupaciones. Buscarlo, lograr un verosímil que sirva para lo que estoy haciendo… Escribo mis novelas casi como diarios íntimos. Empiezo a partir de una historia, de algo que surge y me parece atractivo, sugerente, o por lo menos potable, y arranco a ciegas… de modo que entran muchas cosas, y las más raras van directamente a mis novelas…. la realidad es imprevisible y lo que puede pasar no lo puedo calcular.”
Y aunque muchos han intentado de identificarlo como ejemplo de una literatura postmoderna, el autor logra escapar con una fundamentación que no deja dudas de su consigna: “creo haber seguido fiel a la preceptiva modernista en la que me formé. Mi lema sigue siendo el famoso verso de Baudelaire: `Ir hacia delante y siempre en busca de lo nuevo`… Y esta actitud no es postmoderna…el postmodernismo deshace esa línea hacia delante para erigir una especie de estantería de supermercado donde está toda la cultura de antes, de ahora, la de después”.
