Perfil: Héctor Abad, literatura situada
Héctor Abad, como pocos, decidió hace mucho dedicarse por completo a la literatura. Decimos decidió, en realidad es difícil saber si esa decisión puede tomarse o simplemente venga a caer sobre algunos como decreto fundamental, no como producto de la voluntad sino como la materia misma de esa voluntad. Abad, en ese sentido, siempre de dedicó a la literatura. Hoy, cuando escribe, vuelve a recordar esos procesos de aprendizaje que lo educaron en el oficio de escritor, vuelve a recordar los asuntos biográficos que determinaron tal o cual manera de ver la literatura, y de representar el mundo a través de la literatura. Su obra está permeada de biografía y su vida de literatura.
La imaginación literaria es para el autor, una “capacidad de entender y compadecer el mundo”. Una especie de cuerda elástica que permite a los hombres viajar a las experiencias, lugares y tiempos ajenos, y regresar intactos para comprenderlos e interpretarlos, sin extraviarse, y sin perder la independencia y la autenticidad que nos permite ser críticos.
Las veces que Abad deja el oficio literario, lo vemos ser cronista, periodista, y traductor. Estos paseos por las orillas de la literatura le permiten extender el alcance de su escritura, y además nos permiten a nosotros, sus lectores, leer un Héctor Abad, ciudadano de Medellín, preocupado por el estado de Colombia, la erradicación de las Farcs, las Farcs mismas, la diminuta disminución de la pobreza, Uribe, los blancos terratenientes, el estado de la literatura, el estado del periodismo, etc.
Ha publicado ocho títulos en doce años y sus obras han sido traducidas a varios idiomas, algunas de esas publicaciones son: Malos pensamientos (1991), Asuntos de un hidalgo disoluto (1994), Fragmentos de amor furtivo (1998), Basura (2000) ; por el que obtuvo el primer Premio Casa de América de Narrativa Innovadora, y Angosta (2003). El libro de viajes, Oriente comienza en el Cairo (2002) y otro libro de género indefinido llamado, Tratado de culinaria para mujeres tristes (1996).
Ha recibido también el Premio Nacional de Cuento el año 1981 y el Premio Simón Bolívar de Periodismo de Opinión, y trabajado en las revistas Universidad de Antioquía, Semana, Cromos, Cambio, Malpensante, y en el diario El Espectador y El Colombiano.
Héctor Abad estará en la Cátedra Roberto Bolaño el 27 de octubre a las 12 hrs. En le Facultad de Comunicación y Letras de la UDP

