Perfil: Andreu Martín, el gran género negro
Cuando en una entrevista le preguntan a Andreu Martín acerca de cómo ocurrió esa transición entre sicología y literatura, el autor responde que no existió tal transición. Martín siempre se ha considerado un escritor vocacional, alguien que sólo estudió sicología preocupado -como muchos otros-, de su propia salud mental. Durante el servicio militar que realiza en Ibiza luego de terminar la carrera, se sigue desempeñando como guionista de tebeos. Contra todo lo esperado en una estadía en el cuartel, Martín se las arregla para pagarse buena comida y un apartamento. Así se mantiene alejado de las hostilidades de la vida militar, escribiendo guiones instalado en un cuarto frente a la playa.
Durante los años setenta este joven guionista español, se hace rápidamente un vasto currículum como escritor y editor de historietas. Trabaja en la Editorial Bruguera, también como delegado general para las ediciones de Grijalbo Mondadori Junior, donde traduce al español los comic de Jean-Michel Charlier, y colabora en numerosas revistas. Algunos títulos de la época en los que el autor contribuye con su trabajo son: Gran Pulgarcito, Mortadelo, Sacarino, Trinca, Cavall Fort, Zona 84, El Víbora. Además de las revistas catalanas, españolas y francesas: Destino, Cambio 16, Tiempo de hoy, Gimlet, Comix Internacional, Metropol, Penthouse, Avui, El Jueves. En 1977 funda la revista de comic Troya-Trocha, junto a su mujer, Mariel Soria, con quien crea al inspector Sam Ballunga. A finales de esa década publica su primer libro, Aprende y calla, y ya en 1980 aparece Prótesis, novela con la cual se introduce plenamente en el género policíaco y que le valió el Premio Círculo del Crimen.
Martín, considerado uno de los mayores expositores del género negro en su país, se queja de las consideraciones que la literatura canónica tiene con la novela negra, su trabajo es, desde de esa perspectiva, también un intento de reivindicación. Poseedor de una admirable disciplina, ostenta más de cincuenta publicaciones, a las que se suman la escritura de guiones para teatro, cine y televisión, traducciones y ensayos. Su trabajo como guionista lo ha llevado incluso a la dirección cinematográfica. En su prolífica carrera como escritor de novelas podemos identificar dos grandes corrientes: la literatura juvenil (determinada por el uso del humor) y, por supuesto, la novela negra. La versatilidad del autor es evidente, tanto así que la escritura en equipo es muy frecuente en su obra.
Como novelista también ha sido objeto de numerosos reconocimientos. En 1989 gana el Premio Nacional de Literatura Juvenil, gracias a su personaje Flanagan, creado en conjunto con Jaume Ribera. Ha obtenido el Premio Hammet en tres ocasiones (1989, 1993, 2001), por las novelas Barcelona Connection, El hombre navaja y Bellísimas Personas, respectivamente.
El año 2001 se le otorga el Premio Sonrisa Vertical por su primera novela erótica, Espera, ponte así, y el año 2002 recibe el II Premio de Narrativa Juvenil Ala Delta por su libro Juego de Rol.
Andreu Martín se considera a sí mismo un exhibicionista. Es un autor complejo en el sentido que logra combinar el humor con esa exploración subterránea, propia de la novela negra. Posee una visión crítica de la censura y de la “domesticación del público por parte del poder y la industria”. Este mismo sentido crítico se alimenta de los fundamentos que él mismo distingue en el género. La novela negra, para Martín, siempre tendrá que ver con la transgresión y el delito.
Cátedra Roberto Bolaño, 15 de octubre a las 12:00 hrs. Facultad de Comunicación y Letras

