Andreu Martín, el escritor lúdico
El escritor español Andreu Martín visitó la cátedra Roberto Bolaño, en el marco de la cooperación de la Universidad Diego Portales con el Festival de Novela Negra, Santiago Negro.
Camilo Marks se encargó de presentar al guionista y novelista quien hizo un dinámico recorrido por su trabajo, centrándose en el rol del juego como matriz fundamental del oficio de la escritura.
“Las reglas del juego”
Esta visión lúdica de la literatura, no es excluyente para Martín. El autor identifica está dinámica en toda clase de cosas de la vida cotidiana. Adaptarse o infringir las reglas de este “gran juego de la vida”-como lo llama el autor-, no dista para nada de los movimientos que realizan personajes, autores y acontecimientos en una novela negra o policial.
Quizás el segundo aspecto más importante de la charla, además del valor otorgado al juego como catalizador de la novela. Fue la duda planteada acerca de las diferencias entre novela negra y policial, dos géneros que según el autor, al menos hasta hace poco tiempo, eran indistinguibles. El propio Martín reconoce -un poco riéndose de los continuos cambios de parecer por parte de los escritores respecto de sus obras-, que la línea divisoria que pensó inexistente entre novela negra y novela policial, en realidad sí existe, pero está ubicada en otro lugar, “no entre los autores, sino entre sus obras”.
El rol del enigma fue otro de los puntos importantes de la cátedra, el enigma como piedra angular de la estructura de la novela policial y, sobre todo, cómo la resolución de dicho enigma marca un antes y un después en la evolución del género. Martín usa como ejemplo la obra de Edgar Allan Poe para caracterizar el paso de la explicación mística o fantasmal -como él mismo la llama-, hacia una explicación racional y lógica de los misterios que la novela plantea. En algún momento Poe, determinado por las vicisitudes de su propia biografía, habría dejado de lado la resolución esotérica de los misterios, como ocurre en Los crímenes de la Calle Morgue, para dar paso a una elaboración lógica de los enigmas. Con esto, para Martín, nace una nueva estructura que verá nacer al género policial.
“La realidad sí supera a la ficción”
Por qué escribir historias que siempre serán superadas por los hechos de la realidad. Por qué invertir trabajo intelectual en un oficio que nunca podrá estar por encima de los acontecimientos del mundo, que no requieren de ningún esfuerzo, que tan solo son.
Una de las respuestas estaría en que estos elementos de la ficción habitan en el imaginario de los actores reales. Así lo describe el autor cuando relata su acercamiento a la policía española, mientras intentaba recopilar información para su próxima novela. Martín se refirió a cómo estos policías ingresaban a la escuela movidos por el deseo de transformarse en tal o cual detective de ficción. La ficción, en tanto, no estaría desligada del quehacer real, sino que ambas convivirían en una más nutrida dinámica de la realidad. Dinámica atribuible, porque no, al mismo juego al que alude el Martín.







