Perfil Hans Ulrich Gumbrecht: un filósofo de la contraparte
Gumbrecht es el tipo de pensador que gusta de ir a la contra, dar pie a la discusión, al debate, tiene una necesidad por remecer al mundo intelectual, con cierta ironía y contraintuición provocar el nacimiento de nuevas perspectivas: “Me gusta llevar la contraria (risas), ir a contrapelo, creo que ésa es una de las funciones del intelectual. Lo llamo a eso tener un “pensamiento con riesgo”, no me importa tanto si tengo razón o no. Mi tarea, y se me paga para ello, es desarrollar preguntas, dudas, incertidumbres en vez de dar soluciones. Una cierta agitación intelectual es lo que puede hacer bien, por eso ir a contrapelo no está mal”.
Él mismo se ha definido bajo una doble genealogía académica, por un lado posee una fuerte influencia de Gadamer, que es su descendencia oficial y la otra (no oficial) se remonta a Husserl, a la que es más partidario: “yo, un poco por rebeldía, prefiero esta otra genealogía, no oficial”.
Este filólogo, filósofo y sociólogo alemán nació en 1948 en Würzburg, en 1971 obtuvo su doctorado en la Universidad de Constanza, fue profesor en las Universidades de Constanza, Bochum y Siegen, y ha sido invitado a diversas Universidades europeas (Barcelona, y en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París) y latinoamericanas (Universidad de Chile, 1998, y universidades de Río de Janeiro y Buenos Aires).
Radicado actualmente en Estados Unidos es profesor en el Departamento de Literatura Comparada de la Universidad de Stanford. Ha organizado, además, coloquios de investigación interdisciplinarios: “Writing / Écriture / Schrift”, “Más allá del dualismo. Convergencias epistemológicas entre ciencias y humanidades”, “El cuerpo del atleta”, “Cuerpo / Ética”. Ha sido distinguido con varias menciones honoríficas en Virginia, Washington y Stanford.
Los temas explorados en sus obras son bastante variados, podemos encontrar desde historia de la literatura, literatura española, la cultura medieval, hasta los medios de comunicación, y, el cuerpo y el deporte. Entre sus obras publicadas, destacan títulos como: “Una historia de la literatura española” (1990); “En 1926. Viviendo al Borde del Tiempo” (2004); “Producción de Presencia: lo que el significado no puede transmitir” (2005) y “Elogio de la belleza atlética” (2006).
A través de sus estudios y análisis realizados sobre Literatura Comparada, ha reflexionado de una manera particular la importancia de campos de estudio como éste dentro del mundo académico y universitario. Para el escritor, esta disciplina además de otorgar la posibilidad de que la obra entre en contacto con la filosofía y la teoría (siendo una disciplina que obliga al estudiante a crear y buscar relaciones), también significa un espacio que acoge todo aquello que aún no tiene un lugar, “aquello que falta por definir estrictamente”. Así mismo, para el escritor, las Universidades deben forjar la discusión, el debate, los coloquios: “Es necesario que exista un sector de la Universidad que sea puramente problematizador. Es la antigua función de la Filosofía”.
Aquella necesidad de reactivar los espacios de discusión, de ponencias intelectuales, es lo que mantiene viva a la literatura y demás ciencias humanas en momentos de peligro tal como lo avecina el autor: “Como toda cosa que tiene comienzo histórico también debe ser capaz de, o al menos amenaza ahora con, tener un fin histórico; debemos aceptar la idea de que, quizá, las disciplinas académicas dedicadas a la literatura hayan alcanzado o vayan a alcanzar, un día, su fin”.
De esta manera se entiende el interés y apoyo hacia la idea del collage, lo que busca Gumbrecht es una disciplina próxima a la Filosofía de la Lengua, una disciplina que no está comprometida a ninguna especialidad o profesión concreta. El collage funciona más o menos de la misma forma, es un plan en el que el estudiante puede acceder a diversas materias humanísticas, dice el mismo autor: “la gente que egresa del college de Stanford no tiene una formación profesional específica, pero obtiene excelentes empleos porque se sabe que son personas muy calificadas, que han pasado por una intensa “gimnasia intelectual” durante cuatro años y están calificados para desempañar múltiples tareas. Lo importante es que, para empezar, se dediquen a algo que no tenga “aplicación práctica inmediata” ”.
Según Silvina Friera, periodista de Página 12: “lo acusan de cultivar una “extraña clase de vitalismo” y de ser un “pensador inadvertidamente religioso”. Hans Ulrich Gumbrecht se siente un poco cansado del tono exclusivamente cerebral de la vida académica e intelectual. De esta manera el autor decidió explorar un campo poco investigado por los intelectuales: El deporte.
En “Elogio de la belleza atlética”, hace un análisis del deporte moderno y sus características más relevantes. La obra comienza con una introducción pequeña que configura la historia de los deportes, y analiza cómo se ha construido cierta tradición deportiva actual. Pero en lo que más se enfoca es en el placer estético de la alegría o “entusiasmo” que se vive en el juego deportivo. Aquellas “epifanías de las formas” que el espectador experimenta a través del fútbol, por ejemplo.
Gumbrecht enfoca el deporte asemejándolo al areté griego, es decir a la “perfección” o “excelencia”, aquella virtud que el deportista busca, la superación de los límites y de uno mismo. Reflexiona a partir del deporte, reivindicacando la alegría del juego como placer estético. Para Gumbrecht tanto Beethoven como Maradona proporcionan el mismo nivel de placer. O, compara la idea de grands événements de Proust con lo vivido y experimentado en los grandes enfrentamientos deportivos.
Se concentra en el gesto deportivo de donde surgen las emociones del espectador, eso que en conjunto termina siendo un gran evento: “a través de las perspectivas de la victoria o la derrota, del esfuerzo extenuante o de la iluminación inspirada, de la buena o mala suerte, la dimensión del drama nos permite recordar ciertos movimientos atléticos como gestos”.
En fin, y como bien dice Rayko González en “Hans Ulrich Gumbrecht, Elogio de la belleza atlética”: “es una obra elegíaca, que trata de dar explicaciones muy perspicaces sobre ciertos fenómenos del mundo deportivo, que otros autores -como Elias o Vigarello- plantean desde una óptica más histórica” .
Y, es también una obra que refleja a la perfección los intereses de Gumbrecht: salir de los moldes convencionales, explorar tanto tema como nuevas perspectivas, estar atento a lo que ocurre. Debatir y encontrar relaciones, incentivar una actitud crítica y renovadora dentro de las disciplinas humanísticas y dentro de los espacios intelectuales. Problematizar es filosofar para Hans Ulrich Gumbrecht, de eso no cabe duda.
