Perfil Ilan Stavans: “My name es Ilan Stavans, lingüista, cultural critic y revoloteador”.
Cuando uno se acerca a la historia, a la vida de Ilan Stavans puede comprender mejor su interés por el análisis cultural y lingüístico. Es cosa de imaginar cómo fue su infancia, en la que se entremezclaron de manera extraña dos culturas: la judía y la mexicana. Stavans nace en 1967 en Ciudad de México, su padre era actor del teatro yiddish y de telenovelas, sus abuelos paternos y maternos eran de la primera generación polaca y ucraniana migratoria que logró conformar en los años 30 la comunidad ashkenazi mexicana. Para Stavans vivir entre estas dos culturas significó ser un poco de uno y de lo otro, pero siempre identificándose desde la diferencia: “Nací en México por accidente… uno nunca termina de sentirse mexicano del todo. Esa dialéctica genera una sensación de ser y no ser. Crecí sintiéndome como una especie de huésped que rentó una casa que nunca llegaría a ser propia”.
Ya en su adolescencia e incentivado también por un círculo familiar artístico, comienza a escribir y luego a analizar el uso de la lengua y las lenguas híbridas, que eran marginadas o no aceptadas por las instituciones educacionales o dentro de su mismo círculo familiar, de esta manera y a partir de sus recuerdos autobiográficos, comenta: “El yiddish y el español jamás se mezclaban en mi niñez. Tanto mis padres como mis maestros hacían lo posible por mantener separadas estas lenguas. ¿Por qué tanto afán? ¿Cómo explicar nuestro rechazo a las lenguas que se mezclan? ¿De dónde viene la actitud que tomamos ante criollismos como el franglais, el spanglish o el portuñol, que frecuentemente son descritas como meras “corrupciones” lingüísticas?”.
Más tarde decide viajar y asentar su vida universitaria en Estados Unidos, donde ya con cierta distancia analiza la historia de la lengua Latinoamericana y sus interesantes variantes, enfocándose últimamente en el origen y desarrollo del Spanglish, que si bien durante mucho tiempo fue omitido por ciertos prejuicios de parte del mundo intelectual, hoy en día – y gracias a Stavans- es una materia de análisis cultural relevante.
En Estados Unidos obtuvo su master en filosofía judía medieval en The Jewish Theological Seminary y su doctorado en lengua y cultura hispánica en Columbia University, y comienza a publicar su obra (que hoy en día es traducida a una docena de idiomas) entre los títulos más reconocidos cabría nombrar: Reflections on Culture and Identity in America (1995), The Disappearance (TriQuarterly, 2006), Love and Language (Yale University Press, 2007), Resurrecting Hebrew (Nextbook, 2008), y Mr. Spic Goes to Washington (Soft Skull/Counterpoint, 2008). Ha realizado las antologías The Poetry of Pablo Neruda (Farrar, Straus and Giroux, 2004), The Schocken Book of Sephardic Literature (Schocken, 2005), Cesar Chavez: An Organizer’s Tale (Penguin, 2008) y la obra poética de César Vallejo (Penguin, 2008).También es reconocido por su trabajo de traducción del Quijote al Spanglish que le llevó diez años terminarlo, y que causó por un lado polémica y por otro el reconocimiento.
Stavans elige desarrollar su vida como escritor y académico en el norte de América y no en México, principalmente por barreras que existen en la comunidad judía mexicana: “la razón de mi emigración fue el que yo quería ser un escritor judío y allá encontraba dos obstáculos. Por un lado, en México no hay todavía un lectorado interesado en el tema, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde el libro entra en el mercado automáticamente puesto que el tema interesa”.
En Estados Unidos según Stavans, hay mayor recepción e interés por la literatura judía, para un escritor judío es mucho más difícil ejercer dentro de su comunidad, ésta por un lado acepta que se escriba reflejando sus costumbres y tradiciones, pero no está dispuesta o abierta a que el libro salga y se presente a lectores externos. Por esta razón no ejerce su profesión en su país y cultura de origen, aún así la emigración y oportunidad de estar lejos lo unieron fuertemente a su origen judío y a su interés por la lengua latinoamericana, por esta razón confiesa: “Soy un judío diaspórico por excelencia, me siento bien entre una mayoría que no es judía. Pero no en un sitio donde la minoría judía se aísla y vive en un gueto”. Y además agrega: “Me siento más judío latinoamericano desde que vivo fuera de América Latina”
Ahora bien, este autor no sólo se ha dedicado a analizar la historia lingüística de Latinoamérica, o al análisis de la cultura judía y sus diversas comunidades americanas, sino que también ha estudiado el Spanglish, siendo capaz de demostrar al mundo académico e intelectual que sí es una materia que debe ser analizada, ya que el español es el segundo idioma en Estados Unidos, pasando a ser un país bilingüe, según Stavans: “Lo que importa es que el español que sobrevive en estas tierras lo hace de manera promiscua. Su contacto diario con el inglés lo obliga a adaptarse de nuevas circunstancias, a reinventarse de manera radical. Así que ni es un triunfo de España ni lo es de Inglaterra; tampoco lo es de EE UU o de las diferentes naciones de la América Latina. Es un triunfo de quienes lo hablan, como les viene en gana”.
El interés de Stavans por esta lengua comienza a mediados de los noventa: “el spanglish es para mí no un principio sino una consumación…Mi primera impresión era que mostraba semejanzas con el yiddish. Viví en Londres con una beca Guggenheim a fines de esa década. Me dediqué de lleno a la autobiografía, donde me propuse explicar mi trayectoria personal desde la perspectiva verbal”
Para él esta lengua es una materia a la que ahora se ha tomado en cuenta, pero que tiene una larga historia, y vigencia en América: “es el resultado- dirá Stavans- del encuentro no sólo entre dos lenguas sino entre dos civilizaciones, la hispánica y la anglosajona… Sus antecedentes se remontan por lo menos a 1848, con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, en el que México le vendió una parte considerable de su territorio a los EE UU. Ésta se diversifica a lo largo del siglo XX, en la medida en que el inglés se convierte en la lingua franca del mundo entero y, simultáneamente, la minoría hispánica dentro de los EE UU no sólo crece sino que se traslada de la periferia al corazón mismo de la cultura nacional. Es en ese movimiento dialéctico, de Este a Oeste y de Sur a Norte, en que el spanglish encuentra su propio hábitat”.
Entre las expresiones que más le atraen del Spanglish, confiesa Stavans: “la palabra “grincar”, síntesis de “Green Card”, que es el permiso de inmigración que ofrece el gobierno federal. La expresión “no janguear”, de difícil traducción, es una de mis favoritas: quiere decir algo así como “se prohibe vagar” o “se prohibe improvisar”. Me gusta precisamente porque va en contra de la esencia misma del spanglish”.
Para muchos intelectuales, el interés y descubrimientos lingüístico-culturales que ha hecho Stavans del Spanglish, ha sido una amenaza, lo que para el autor una manera absurda de controlar el uso de la lengua, y afirma: “hay que recordar que las lenguas vivas siempre están en constante movimiento; sólo las que están inmóviles se fosilizan. Me entristezco cuando oigo en boca de aquellos que aspiran a mejorar las condiciones de los hispanos en EE UU –la mayor parte de ellos educadores– que nuestra labor docente es la de “curar a los iletrados de su lengua bastarda,” y por bastarda quieren decir impura e ilegítima. Si el spanglish, un híbrido lingüístico, le sirve como vehículo de comunicacíon a la población, ¿qué derecho tenemos nosotros de arrebatárselo?”
Y no sólo es una forma de comunicación sino también de escritura, el Spanglish está vivo hoy en día en la literatura el mismo da ejemplos como las puertorriqueñas Giannina Braschi y Ana Lydia Vega, el chicano Juan Felipe Herrera, diciendo: “En especial la poesía en spanglish ha florecido en los últimos años, pero también hay novelas y cuentos. El ejercicio verbal varía: en algunos casos es un simple cambio de código, mientras que en otros se nutre de “spanglishimos” perfectamente formados. No hay que olvidar que esta ecuación incluye a la nueva ola de escritores latinoamericanos, la así llamada Generación McOndo… Para ellos el spanglish no parece ser motivo de vergüenza.”
Pero también el sapanglish se manifiesta en la música en la cocina, etc., estamos viviendo según este escritor una “pan-latinización, una época en la que la identidad hispánica es presentada ya no como una serie de herencias nacionales divergentes sino como una aglomeración de partes”.
Es más para Stavans el Spanglish es hoy en día utilizado por una gran cantidad de gente, de diversos estratos sociales, y diversas comunidades. Esta lengua de alguna manera unifica a los latinos: “Los latinos son una compleja minoría no fácil de categorizar. Son multirraciales, transnacionales, plurilingües, tienen puntos de vista distintos con respecto a la política, están afiliados a todo un cúmulo de religiones institucionalizadas, etc. De hecho el spanglish sirve de puente para unirlos a todos”.
Por otro lado este “revoloteador” declara manifiestamente su crítica hacia los Diccionarios y lo que representa la Real Academia de la Lengua, lo que le ha traído, dicho sea de paso, varias polémicas. Stavans dirá respecto a esta Istitución: “Su empresa verbal sigue estando reducida a ese lema anticuado que conjuga sus verbos en el imperativo: “Limpia, fija y da esplendor”. No es casual que la conjugación lleve ese nombre: imperativo, que viene de “imperio”.
Hoy en día Stavans reside en el estado de Massachusetts donde ejerce la catedra Lewis-Sebring de cultura latinoamericana en Amherst College, y la primera cátedra de Spanglish. Este año aparecerá su libro Becoming Americans: Four Hundred Years of Immigrant Writing (Library of America) y el siguiente estará en librerías The Norton Anthology of Latino Literature.





