Sergio González en Cátedra Bolaño

Este Miércoles 3 de Diciembre la Cátedra Bolaño finalizó sus actividades 2008 con la excelente conferencia ” Roberto Bolaño zen: fotografía y narrativa indicial”. La directora ejecutiva de la Cátedra, Cecilia García Huidobro, dió inicio a esta última instancia aprovechando de hacer una reflexión acerca del trayecto de las conferencias dictadas durante este año. Aquella necesidad que se instauró a partir de las conferencias, y que es la de ” revisar los límites y desde estos hacerse preguntas”, lo que de alguna manera han hecho la mayoría de nuestros invitados.

El turno de Sergio González llegó y resultó todo un éxito. Cristóbal Peña estuvo a cargo de su presentación, que más allá de perfilar al invitado, analizó su trabajo como escritor y principalmente de su libro “Huesos en el Desierto”, que vendría siendo una obra complementaria a 2666 de Bolaño, en la que el propio González aparece como protagonista, como “detective reportero” en la ciudad de Santa Teresa. Para Peña, el excelente trabajo periodístico, escritural y crítico de González demuestra que el cronista mexicano, ante los horribles sucesos de corrupción que se viven en los límites fronterizos- como la ciudad de Juarez o Chiguagua- es el que se lleva el trabajo más arduo. El escritor al abordar estos temas también se sitúa en una frontera solitaria y hostil: “La tarea más difícil es la del cronista. Es él el encargado del trabajo sucio”.

Sergio González, dio inicio a un desbordante escenario de ideas y conceptos sobre la narrativa última de Roberto Bolaño a través de la relación entre sus últimas novelas y los “dispositivos Duchampianos” de la imagen, que pueden desprenderse de obras como Los Detectives Salvajes o Las Putas Asesinas, entre otras. González analizó el desplazamiento del narrador a través de la búsqueda del mundo de la imagen que hay detrás de la fotografía. Un desplazamiento visual a lo literario, aquel interesante intercambio que logra llevar a la imagen a su construcción textual. La fotografía es doblemente ficción, primero porque es una reproducción y segundo porque pemite ficcionar a través de las posibilidades de revisar aquella imagen. O como diría el propio González: “El uso bolañeano del dispositivo Duchamp permite al narrador internarse en la fotografía, en la ficción” De esta manera la imagen fotográfica permitiría al narrador conjeturar, acercarse al misterio de ese mundo detrás de la imagen “la fotografía en la última narrativa de Bolaño sería un juego de inscripciones”. El verdadero narrador según González es el capaz de entrar en la imágen, imaginar una solución para internarse en un mundo que sólo el puede crear, y ese es sin dudas Roberto Bolaño.

Galería de Fotos:

Cristóbal Peña y Sergio González

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