Existe un complejo entramado que conforma la imagen de Christopher Domínguez Michael. Quizás serían muchos para replicarlos en esta oportunidad. Por eso acá sólo algunos datos generales como notas o apuntes:
1- Hombre, 47 años, mexicano, del DF.
Su segundo apellido pareciera ser un nombre.
Despierta de mal humor y, conforme va acercándose la noche, se compone.
Acostumbra vestir chaqueta y corbata. Él mismo ha confesado: “Suelo vestirme como burócrata o empleado bancario”.
2- En su vida hay un dato no menor: es un asiduo lector que comparte con Borges la idea de sentirse más orgulloso de lo que ha leído, que de lo que ha escrito.
3- Aunque tiene muchos libros favoritos (y los favoritos siempre cambian), sí se aventura a confesar las que considera grandes novelas del siglo XX: La montaña mágica, En busca del tiempo perdido y La muerte de Virgilio. Y, apelando a la anacrónica humildad de Borges, cuenta que “la lista que tengo que ofrecer no tiene grandes novedades”.
Todos esos títulos seguramente los leyó en casa: no le gusta sacar a pasear los libros.
Teme que se le pierdan.
4- A pesar de creer que “los grandes lectores no siempre son los que escriben” y de haber dicho, al comentar la novela de Roberto Bolaño 2666, que “la aparición de un gran escritor impone que otros renunciemos a la palabra, y de esa impecable selección natural está hecha la literatura”, decidió escribir sin renunciar.
Para entender ese hábito hay que remontarse a su historia de vida: proveniente de una familia liberal judeocristiana, fue educado en un mundo de libros donde el prestigio social era dado por la lectura y el conocimiento. En ese escenario ya desde su adolescencia leía bastante-“la lectura es un vicio como el tabaquismo o el alcoholismo, que generalmente se contrae en la juventud” – y tempranamente también, al igual que muchos de su edad, quiso ser escritor. Primero comenzó a redactar artículos, reseñas y, aventajando a sus pares, se introdujo en los ensayos políticos que más bien se transformaron en críticas políticas. Hasta que un día, y casi sin percatarse, notó que era un crítico literario: “Soy un escritor que de pronto descubrió que hacía crítica literaria. No fue el resultado de una decisión académica, mi manera de pensar me colocó en esa zona del saber”.
5- Desde que cayó en cuenta que es un crítico literario, tiende a reflexionar sobre la crítica literaria; su rol, importancia y situación. Sostiene que en los países de Hispanoamérica la gente no sabe qué es la crítica literaria porque hay deficiencias formativas en la cultura; que en países como Francia, Alemania o en los anglosajones, la crítica literaria es algo común; que es una cuestión con raíz histórica, pues la ilustración nació lejos de España: “a pesar de los esfuerzos realizados por los ilustrados novohispanos, carecemos de figuras como Kant”. Para Domínguez Michael las formas de mejorar la situación van por fortalecer la educación primaria.
Pero la solución definitiva se vuelve compleja pues considera que esto, de base, es un proceso civilizatorio que podría durar siglos.
Nada alentador.
6- Dicen que su visión crítica tiene un origen que se enlaza con una influyente figura mexicana: a fines de los años ochenta y comienzos de los noventa fue miembro del Consejo de Redacción de la revista Vuelta, cuando Octavio Paz era su director.
Aunque aún no se sabe con seguridad si compartieron tequilas y secretos mientras trabajaron juntos, heredó de él la pasión crítica.
Esto podría confirmar la hipótesis de quienes sostienen que Paz fue un maestro y Domínguez Michael un aventajado discípulo.
7- Pero Domínguez no sólo se ha desempeñado como crítico literario. Su escritura, que realiza con papel y lápiz- “me gusta mucho el acto físico de escribir”-, también arroja otras producciones:
I. Sus ensayos remiten a un interés en la política, siempre desde el punto de vista literario. Dependiendo de su estado de ánimo, y la coyuntura exacta, está de acuerdo con el PRD, el PRI o el PAN.
II. Ha escrito una sola novela: William Pescador.
III. Anotó a su haber, con la biografía Vida de Fray Servando, el Premio Xavier Villaurrutia, en 2004.
También es conocida su Antología de la narrativa mexicana del siglo XX.
8- El hoy de Domínguez Michael: imparte clases, publica libros, colabora en Letras Libres y es parte de su Consejo Editorial. Y lee, lee mucho.
9- Para terminar estas notas generales para la conformación de un autor: Cuando le preguntaron qué consideraba como su mayor posesión material él confesó era su biblioteca. Es tanto su fanatismo que ha llegado a decir que ella es el mundo en el que vive: “No es un tipo de vida digna de una novela”, dice.
Pero esa, justamente, es una cita muy novelesca.